Una cosladeña de concierto en Cáceres
Maylen, colaboradora de este medio, aprovecha este espacio para felicitar a la Casa Regional de Extremadura en Coslada y recomienda al artista de la tierra Manu Herrera, que actuó el fin de semana pasado.
Fotos
Antes de nada, me gustaría felicitar a la Casa de Extremadura de Coslada por la actividad gastronómico- cultural que se celebró el pasado fin de semana. Afortunada me considero yo también por haber disfrutado de sus migas, su caldereta y demás manjares en la propia tierra de conquistadores. Allí, donde los talentos se prodigan, léase el caso del músico extremeño Manu Herrera, al que tengo el honor de presentar a nuestros lectores.
Nueva ocasión tuvo Cáceres el pasado sábado 17 de diciembre para engrandecerse. En 2011, cuando se cumple el 20 aniversario del festival WOMAD que promoviera Peter Gabriel y que la bella ciudad extremeña acoge cada mayo, el guitarrista Manu Herrera presentaba su trabajo "Waiting for the rain” (Esperando la lluvia). La inspiración le había llovido a mares y el Gran Teatro de Cáceres quedó inundado y calado hasta las bambalinas. En el escenario, la tormenta de sonido se desataba con el anuncio de un compromiso sostenible, puras y limpias notas de lluvia empaparon nuestros sentidos. Escalofríos cálidos llenos de emoción contenida. Truenos melódicos mientras el escenario se iluminaba con rayos en forma de guitarra. Nada mejor que una lluvia esperada. Deseada y mucho mejor recibida. Un aforo de espectadores sin paraguas. Un público expectante que nada ansiaba más que le cayera la tromba encima. Como así ocurrió.
No hubo tiempo para cobijarse. El músico y su banda salieron al escenario acompañados de una voz de excepción: la voz de su guitarra. Ella, solita, se encargó de los solos y de los coros. Y de gritar a los cuatro vientos los sentimientos de su dueño y ejecutor. Música instrumental lo llaman los expertos, con fuentes como Joe Satriani. Composiciones para un público selecto que Manu sabe hacer llegar sin distinción de conocimientos, aunando la sensibilidad más que la técnica, con la que se sirve, sin alardes, para desarrollar su virtuosismo consagrado.
El músico Herrera se crece en el escenario. Sus dedos, aquellos que no me quedó más remedio que observar de cerca en cuanto tuve ocasión, se prolongan, se ensanchan, envuelven el mástil y le anulan. Se produce la magia y la guitarra se duplica con las dos manos deslizándose por el cuerpo de madera, absolutamente dominado y rendido, extasiado. "Haz conmigo lo que quieras", parece decir la pieza de arte construída por el luthier Jasper Boerma, holandés afincado en Almoharín. Imposible resistirse a la simbiosis sin importancia.
Porque, además, Manu destaca por su sencillez. El maestro, nunca mejor dicho, se muestra generoso y comparte tempestad con sus amigos de profesión, con su espléndida banda y muy especialmente con su público fiel. Y en su pensamiento de genio, su familia y su Extremadura, a la que ya le ha demostrado que no cambia ni por todo el triunfo del mundo. En las dedicatorias, su mujer y sus hijos. Y muy especialmente, su primo. El blues para Manuel supone para todos los que le conocimos una escucha en tensión contenida, un blues que parece detenerse en el tiempo, que se niega a culminar, a explosionar. La guitarra grita, gime, protesta, llama, clama, reclama, recuerda... Y nuestra mente vuela a aquellas horas de juegos, de conversaciones, de vivencias compartidas con alguien que no vemos pero al que sentimos en lo más profundo. Nunca más que su hermano Vicente, pasarela de referencia en este trasvase de sensaciones y al que no dejamos de acudir con la mirada. Todos nos sumamos a ese beso que Manu envía al cielo. Y también al que se le devuelve desde algún sitio inalcanzable. Porque Manu ha conseguido con su música el mismo objetivo que pregonara Gabriel al lanzar la idea WOMAD: la música es un idioma universal que reúne a la gente, con ella, todos los seres del universo son capaces de comunicarse, estén donde estén. Gracias Manu por tanta lluvia extremeña generosa.
Quizás algún día un concierto del guitarrista de Miajadas pueda suponer también un punto de encuentro en esta ya tradicional celebración cosladeña donde desde hace 26 años la gastronomía y la música se dan la mano. Auténtico producto autóctono con denominación de origen: Manu Herrera. Artista extremeño recomendado para degustar con calma y mucho gusto. Un placer.







Comentarios
Maravilloso dominio de las palabras, Maylen. En unas líneas consigues revivir el concierto de principio a fin y consigues que la música, y los músicos, y el público sean algo palpable, visual, algo que olemos y "degustamos". Mediante tu texto nos encierras en una nave y nos diriges, a voluntad, a épocas y lugares entrañables, cercanos y familiares porque tú así lo quieres. Gracias por pilotar de esta manera. Todo un lujo para los sentidos.
Como siempre un placer leer los comentarios de Maylen , llenos de sensaciones, imágenes y metáforas que nos acercan tanto a la música y sus autores.Se ve que vive lo que cuenta y cuenta lo que vive.Una verdadera periodista que es capaz de transmitir su empatia por todo aquello que ve,oye o vive, en este caso el mundo de la música.
EL PLACER ES NUESTRO
feliz navidad
Deja un comentario